La cirugía oral o bucal es la especialidad de elección a la hora de resolver problemas tan comunes como son: extracción de dientes y muelas, extirpación de lesiones ósea, implantes dentales, cirugía preprotésica o eliminación de lesiones de la mucosa y encías, así como el análisis y estudio histológico pertinente.
Los procedimientos que cubre la cirugía oral son básicamente la extirpación quirúrgica de lesiones, infecciones, granulomas, quistes y dientes en mal estado o que no tienen espacio para su correcto desarrollo. La acción más frecuente es justamente la extracción dentaria, especialmente la de las muelas del juicio o terceros molares o también llamados cordales.
Los motivos por los cuales se acaba requiriendo esta intervención son diversos. En el caso de la infancia, se deben a caries o a causas ortodóncicas. Cuando las carie son demasiado extensas, se opta por sacar el diente o la muela de leche para no dañar el diente definitivo que viene más abajo. En el caso de adolescentes, se opta por la extracción de los primeros y segundos premolares, para generar espacios. Con nuevas técnicas como el anclaje esqueletal la necesidad de extracción de dientes ha bajado considerablemente. En el caso de los adultos, los motivos varían. De este modo, en torno al 60% se deben a la presencia de caries, un 20% a causa de enfermedad periodontal y, por último, con un porcentaje menor al 20% se sitúan los traumatismos que pueden ser por accidentes o también por bruxismo, osea por apretar tanto los dientes que se causan fisuras, las que finalmente avanzan y hacen que el diente se pueda partir en 2 partes, literalmente.
Mecanismo de extracción
Ciertamente, dependiendo de la causa, la exodoncia se llevará a cabo de una manera u otra; pero, a grandes rasgos, el mecanismo de extracción se puede dividir en dos tipos:
- Extracción simple: es la que se realiza ante la presencia de dientes visibles, es decir, aquellos que ya han erupcionado. Para ello, primero se ha de aflojar el diente con el instrumental adecuado, en este caso, se emplea el elevador, el cual permite romper la unión ligamentosa que se produce entre el diente y el hueso. Una vez la pieza está aflojada, hay que proceder a su extracción mediante el empleo de fórceps. En muy pocos casos es necesario realizar incisiones en la encía.
- Extracción quirúrgica: como se intuye por el propio nombre, esta intervención es un poco más compleja que la anterior y es la que se realiza cuando un diente se rompe en la encía (extracción de raíces, la corona está dañada) o, directamente, no nace. Para ello, es necesario realizar una incisión en la encía para así poder retirar el diente. En muchos casos, además de abrir la encía se debe partir el diente y eliminar hueso para lograr soltarlo. Esta es la situación en la mayoría de los terceros molares, donde se debe abrir encía, cortar el diente en varias partes además de sacar hueso. Según la posición se debe ser cuidadoso en no dañar nervios ni vasos sanguíneos que pueden ocasionar complicaciones posteriores. Es por esto que se realiza en pabellón quirúrgico y se piden radiografías o tomografías computarizadas antes y así poder estar bien preparado.
Antes de proceder con cualquier acción, se estudiará correctamente la zona mediante la inspección y la realización de radiografías, se evaluarán los antecedentes médicos, medicación actual y posibles comorbilidades. Al comenzar la intervención, se anestesia la zona mediante una técnica troncular o infiltrativa.
Riesgos y beneficios
Como toda cirugía oral y maxilofacial que se realiza, supone un riesgo. Sin embargo, este es mínimo. En primer lugar, la anestesia empleada es local; concretamente, se “duerme” solamente el nervio de manera troncular o solo la zona, por lo que se reducen enormemente los riesgos relativos a la anestesia. Así mismo, también existen riesgos mínimos o consecuencias, como son el dolor y la inflamación post-intervención.
Es por ello por lo que los mayores riesgos se observan en personas con patología de base y por la cual han de tomar medicación. Este es el caso de personas que toman medicamentos anticoagulantes, patología cardiaca, hipertensión, diabetes… Dada la situación basal de estas personas, el procedimiento tiene una dificultad añadida. En el caso de una extracción con motivo ortodóncico, al retirar la pieza dental, obtendremos el espacio necesario para obtener los resultados óptimos en la ortodoncia. Si hablamos de los cordales, más comúnmente conocidas como las muelas del juicio, se consigue mantener los resultados obtenidos con la ortodoncia; es decir, se evita que, a causa de crecimiento, se altere la estructura oral ya conseguida.
Si el motivo por el cual se extrae la pieza es la presencia de la caries, los beneficios serán inmediatos, pues se pondrá fin a la infección presente. De no llevarse a cabo la técnica, la caries puede “atacar” las piezas vecinas, poniendo en riesgo su integridad. Por esta razón, es vital frenar su progresión de manera inmediata. El reemplazo del diente perdido generalmente ocurrirá con un Implante oseointegrado que se pondrá en la misma sesión o un par de semanas después.
Riesgos y beneficios
Como toda cirugía oral y maxilofacial que se realiza, supone un riesgo. Sin embargo, este es mínimo. En primer lugar, la anestesia empleada es local; concretamente, se “duerme” solamente el nervio de manera troncular o solo la zona, por lo que se reducen enormemente los riesgos relativos a la anestesia. Así mismo, también existen riesgos mínimos o consecuencias, como son el dolor y la inflamación post-intervención.
Es por ello por lo que los mayores riesgos se observan en personas con patología de base y por la cual han de tomar medicación. Este es el caso de personas que toman medicamentos anticoagulantes, patología cardiaca, hipertensión, diabetes… Dada la situación basal de estas personas, el procedimiento tiene una dificultad añadida. En el caso de una extracción con motivo ortodóncico, al retirar la pieza dental, obtendremos el espacio necesario para obtener los resultados óptimos en la ortodoncia. Si hablamos de los cordales, más comúnmente conocidas como las muelas del juicio, se consigue mantener los resultados obtenidos con la ortodoncia; es decir, se evita que, a causa de crecimiento, se altere la estructura oral ya conseguida.
Si el motivo por el cual se extrae la pieza es la presencia de la caries, los beneficios serán inmediatos, pues se pondrá fin a la infección presente. De no llevarse a cabo la técnica, la caries puede “atacar” las piezas vecinas, poniendo en riesgo su integridad. Por esta razón, es vital frenar su progresión de manera inmediata. El reemplazo del diente perdido generalmente ocurrirá con un Implante oseointegrado que se pondrá en la misma sesión o un par de semanas después.